Cultura

¿La Capilla Sixtina Soriana? Descubre el secreto mejor guardado en mitad del campo

¿La Capilla Sixtina Soriana? Descubre el secreto mejor guardado en mitad del campo
Al llegar a Casillas de Berlanga, uno no espera encontrarse algo extraordinario. El paisaje es áspero y silencioso, con campos abiertos y una carretera secundaria. De pronto, se descubre la Ermita de San Baudelio, discreta y mimetizada con la tierra. Su interior justifica cada kilómetro, albergando uno de los ejemplos más singulares del arte mozárabe en la península, comparable a la Capilla Sixtina por su impacto. La Ermita de San Baudelio fue levantada a finales del siglo XI, en un territorio fronterizo entre cristianos y musulmanes. Al cruzar la puerta, la atención se centra en una columna central que se abre en nervaduras como una palmera de piedra, sin paralelos claros en la arquitectura occidental medieval. Sus arcos de herradura remiten a la tradición arquitectónica andalusí. Bajo la ermita, una cueva natural funcionó como eremitorio anterior al templo. Sobre uno de los laterales, una pequeña tribuna elevada es interpretada como espacio litúrgico reservado o como elemento defensivo. Los arcos de herradura y los restos de pinturas murales revelan la mezcla cultural cristiana y andalusí. Las pinturas murales representaban escenas bíblicas y profanas, como cacerías, animales exóticos, camellos y elefantes. El aislamiento de la Ermita de San Baudelio explica su aura de misterio. En 1926, parte de sus frescos fueron arrancados y vendidos, encontrándose fragmentos en el Museo del Prado y en museos de Estados Unidos. En 2013, la Diputación de Soria impulsó la creación del Centro de Interpretación de San Baudelio en Berlanga de Duero. En 2023, las Cortes autonómicas aprobaron una moción para promover una gran exposición que reuniera las pinturas conservadas en el Museo del Prado y en instituciones estadounidenses. La Ermita de San Baudelio se alza en mitad del campo soriano, en el término municipal de Caltojar. Soria guarda tesoros como la Ermita de San Baudelio, que justifican el viaje.