Ciencia
El eclipse de 1860 en Soria: Un día para la historia

El 18 de julio de 1860, Soria se preparaba para un espectáculo grandioso. Desde las primeras horas, el Collado, las calles y plazas aledañas se llenaron de gente, anticipando un día excepcional. Tras el almuerzo, muchos se dirigieron al cerro del Castillo, el Mirón o el Monte de las Ánimas para observar el fenómeno.
Los profesores del Instituto, equipados con instrumentos ópticos, se ubicaron en el cerro de Santana para realizar diversas observaciones. El horizonte despejado prometía una vista espléndida del eclipse, un prodigio predicho por astrónomos nacionales y extranjeros.
Según los cálculos, el eclipse comenzaría a la 1:42 de la tarde, alcanzaría su punto máximo a las 2:33 y 24 segundos, y finalizaría a las 4:30, con una oscuridad total de 3 minutos y 17 segundos. Esta duración convirtió a Soria en un lugar privilegiado para la observación, abarcando una franja de totalidad de unos 200 kilómetros de ancho.
En 1860, Soria se regía por la hora solar local. La ciudad miraba al cielo desde las alturas, mientras que astrónomos de la Academia y el Real Observatorio de Madrid, dirigidos por Eduardo Novella Contreras, se reunieron en el Moncayo. Francisco Pérez Rioja, director del Avisador Numantino, también estuvo presente, uniendo la crónica científica con la experiencia local.
Junto a Novella, figuras como Urbain Le Verrier, León Foucault y Mariano Ayllón participaron en la expedición. La larga duración del eclipse y la numerosa población que lo observó lo convirtieron en uno de los grandes del siglo. Los sorianos esperaban en silencio, mientras el cielo se vestía para una ceremonia.
La luz se atenuó, los colores perdieron fuerza, el calor se desvaneció y los pájaros enmudecieron. No era la noche, pero tampoco la tarde. Y entonces, las estrellas aparecieron. Cuando la luna cubrió al sol, la oscuridad fue total. Tres minutos de silencio y estremecimiento, con un disco negro y un anillo de luz alrededor: la corona solar.
Francisco Pérez Rioja describió la experiencia en El Avisador Numantino, resaltando la emoción profunda y el asombro ante la naturaleza. Soria vivió una noche diurna inolvidable, una revelación que se repetirá en el verano de 2026.
El 12 de agosto de 2026, Soria volverá a estar en el centro de la sombra durante un eclipse solar total. A las 19:33, el sol comenzará a apagarse, y a las 20:29, la totalidad llegará. Durante casi dos minutos, la tarde se romperá, creando un doble anochecer: la noche artificial del eclipse y el anochecer cotidiano.
