Economía

¿Por qué Eduardo volvió a Soria para cultivar trufas? Descubre su historia

¿Por qué Eduardo volvió a Soria para cultivar trufas? Descubre su historia
Eduardo, truficultor, cultiva trufa negra melanosporum en Arbujuelo, un pueblo del sur de Soria con un entorno especial, conocido en el Cantar de Mío Cid. A pesar de las tierras duras, los inviernos fríos y los veranos secos, la abundancia de agua permite obtener productos especiales con esfuerzo. La trufa madura en nueve meses, desde la primavera hasta el invierno, diferenciándose por su larga temporada de recolección, de noviembre a marzo. Tras vivir en la ciudad, Eduardo y su hermano decidieron poner en valor las tierras familiares, apostando por la truficultura y Trufellota. Conoce la dureza del campo soriano, pero valora las comunicaciones actuales. Cada trufa representa ilusión, esfuerzo y el deseo de valorar el mundo rural, demostrando que se puede vivir de él. La plantación de trufas repuebla el monte, oxigenando el entorno. Aunque la vida rural implica trabajo constante, los paisajes son inigualables. Eduardo admira la especialización del mundo fungi y el misterio de la trufa, cuyo cultivo se enfrenta a oligopolios que amenazan al truficultor. Eduardo defiende el mundo rural y exige a la ciudad que valore a quienes viven, trabajan y producen alimentos allí. El sur de Soria existe, aunque a menudo se le dé menos valor que al norte.