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¿El Fin de la España Rural? Descubre 10 pueblos fantasmas de Soria

¿El Fin de la España Rural? Descubre 10 pueblos fantasmas de Soria
Entre los montes y valles de Soria, se encuentran pueblos que han quedado deshabitados con el paso del tiempo. Sus calles, iglesias y casas de piedra son parte del paisaje rural, mostrando cómo era la vida en el interior de España durante el siglo pasado. Un reportaje de Idealista destaca que Soria esconde pueblos abandonados, antiguos núcleos agrícolas y ganaderos que fueron perdiendo población. Peñalcázar, cerca del Moncayo, quedó sin vecinos a finales del siglo XX, pero conserva su imagen imponente. Su recinto fortificado y la iglesia de San Miguel Arcángel aún se distinguen. Armejún, al norte de la provincia, revivió gracias a descendientes de antiguos vecinos que buscan recuperar el pueblo y crear una ecoaldea. Otros núcleos como Albalate, cerca de Cihuela, apenas conservan restos visibles, aunque aún existen bodegas subterráneas. Buimanco, en Tierras Altas, muestra cómo la vegetación ha ocupado antiguas viviendas de piedra. Vea, en la sierra de Alcarama, requiere recorrer un sendero para llegar a sus restos de viviendas y colegio. Navapalos, mencionado en el Cantar de Mio Cid, fue cruzado por el Cid Campeador. Velasco, cerca de El Burgo de Osma, presenta ruinas de lo que fue un pueblo con más de cien habitantes. Sarnago fue recuperado por antiguos vecinos y descendientes, con actividades culturales organizadas por la Asociación de Amigos de Sarnago. Aldealcardo y Villarijo también forman parte de los pueblos que perdieron población. Estos lugares atraen a viajeros y senderistas en busca de paisajes tranquilos y patrimonio rural. Sus calles vacías, iglesias en ruinas y huellas de la despoblación ofrecen una visión de la historia reciente del mundo rural.