Gastronomía
¿El guiso de calabaza es la receta estrella del otoño? Soria lo confirma

El guiso de calabaza con legumbres ha regresado con fuerza este otoño. Este plato humilde, que combina estacionalidad, proteína vegetal y cocina lenta, se adapta a cualquier nivel. Su popularidad está creciendo incluso en Soria, una provincia con gran tradición gastronómica, donde el otoño evoca el calor de los fogones, los platos de cuchara y el aprovechamiento de los productos de temporada.
La clave del éxito es simple: calabaza, cebolla, legumbres cocidas y un caldo especiado que varía según la región. En Soria, algunos cocineros añaden un toque de tomillo o laurel seco recogido tras el verano, ya que resiste bien el frío y conserva aromas intensos. El otoño es ideal para este plato: la calabaza está en su mejor momento, las temperaturas demandan contundencia y la cocina busca recetas que se mantengan sabrosas durante varios días.
No se requiere una técnica especial. Sofrito, calabaza, caldo, reposo. En menos de una hora, se obtiene un guiso denso y aromático, perfecto para llevar o para esos días de niebla. La combinación entre el dulzor natural de la calabaza y un punto ácido equilibra el conjunto, lo que ha llevado a muchos cocineros sorianos a recuperarlo esta temporada.
La inflación ha impulsado el regreso de recetas que ofrecen mucho por muy poco. La calabaza, económica y versátil, es un producto estrella del mercado otoñal, y este guiso es su versión más funcional y completa. Los nutricionistas señalan que aporta fibra, hidratos complejos y micronutrientes que ayudan a combatir el cansancio típico de esta época, sobre todo en provincias frías.
En Soria y en gran parte de la meseta, los guisos recuperan protagonismo cuando bajan las temperaturas. Esta receta está ganando popularidad porque permite ajustes (más caldo, menos grasa, especias al gusto) sin perder solidez. Además, mejora de un día para otro, algo muy valorado en zonas donde la cocina de aprovechamiento sigue vigente.
Los cocineros de temporada recomiendan añadir la calabaza en dos tandas: una se derrite en la cocción y espesa la receta; la otra se incorpora al final para dejar trozos enteros. Otra opción muy soriana es añadir un chorrito de aceite virgen de la tierra y una pizca de pimentón.
