Cultura
¿Qué tesoros esconde la iglesia de Pedraza? Un secreto revelado

Un paseo por el medio rural de Soria puede deparar sorpresas inesperadas. Una iglesia humilde, situada a unos 15 kilómetros al norte de la capital, en Pedraza, encierra un secreto. El templo de San Cristóbal, ofrece un regalo a los ojos, mostrando imágenes de San Isidro, San Roque y San Sebastián. Originalmente, la fiesta grande se celebraba el 10 de julio, pero se trasladó a principios de septiembre, tradición que se mantiene hasta hoy, según los sorianos del lugar.
Ángel Lorenzo, José Manuel Ruiz, Maribel Zapatero y Elena Jiménez, amantes del patrimonio soriano, visitaron la iglesia. Observaron inscripciones y un cementerio bien cuidado junto a ella. Según Lorenzo, la gente que repobló la zona provenía de Ayllón, Puebla, Arévalo, Fuentes y otros pueblos de Segovia.
La Fundación Santa María la Real, en Románico Digital, sitúa la iglesia en el siglo XII o principios del XIII. El templo se construyó con mortero, argamasa, cal, arena, agua y piedra de la zona. Lorenzo señala que los sillares provienen de una cantera en Renieblas. El artesonado, sencillo, refleja la falta de grandes fortunas en la zona. Según los guías, las reparaciones y sustituciones de materiales a lo largo del tiempo han influido en su aspecto actual.
Desde el punto de vista arquitectónico, la iglesia sigue el modelo románico de la zona, con cabecera semicircular, tramo recto y una nave con espadaña a los pies. La pila bautismal, decorada con un tallo sinuoso y hojas, presenta una inscripción: DOMINICVS ME FECIT, que significa Dominico me hizo. Románico Digital señala su similitud con las pilas de Magaña y Villabuena, posiblemente labradas por el mismo artífice.
