Gastronomía
¿Por qué la trufa soriana causa furor cada invierno? Descubre sus secretos

La trufa vuelve a ser protagonista del calendario gastronómico tras el anuncio de una campaña abundante y de calidad por los truficultores sorianos, gracias a las lluvias de primavera y al riego de las explotaciones más modernas. Este buen inicio invita a conocer de cerca este hongo subterráneo que ha convertido a Soria en una referencia internacional y que aún guarda secretos sorprendentes. La trufa crece bajo tierra, asociada a raíces de encinas y quejigos en un ecosistema frágil. Su desarrollo depende de la humedad, temperatura y simbiosis vegetal. Campañas como la de este año, con lluvias primaverales generosas, mejoran la calidad aromática del producto. En Soria, los perros truferos detectan su madurez por el perfume. Su fragancia característica procede de compuestos volátiles que actúan como señales químicas naturales para animales del bosque. Los cocineros usan este cocktail aromático como perfume culinario. Su olor interactúa con grasas, huevos o patatas y se multiplica. En Soria los precios se ajustan semanalmente según madurez, tamaño y oferta europea. La lonja de Abejar permite que productores jóvenes vendan a canales profesionales. Un mismo lote puede valorarse de forma distinta según el nivel aromático o la fecha de extracción. La trufa ha dinamizado zonas como Pinar Grande, Abejar, Cabrejas o Medinaceli, donde mercados, ferias y rutas generan actividad todo el invierno. Las nuevas plantaciones anticipan un crecimiento continuado para los próximos años. Es un producto que exige paciencia, inversión y una lectura muy fina del terreno.
